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El 67% de los hogares ha tenido que ajustar su presupuesto: ¿qué está priorizando el consumidor colombiano?

Frente al aumento percibido del costo de vida, las familias colombianas están migrando hacia marcas y productos para el hogar que equilibran calidad y rendimiento real por uso.

Bogotá, octubre de 2026 – La coyuntura económica y la presión persistente sobre el bolsillo familiar han detonado una silenciosa pero profunda transformación en los hogares colombianos. A diferencia de otros periodos de incertidumbre donde las familias simplemente tachaban productos de su lista de mercado, el comprador actual está redefiniendo con quirúrgica intención cómo, dónde y qué decide comprar.

Así lo evidencia el reciente estudio Consumer Pulse de Bain & Company, al revelar que el 90% de los consumidores en Latinoamérica percibe un aumento constante en el costo de vida, una realidad que ya obligó al 67% de los hogares a realizar ajustes directos en sus presupuestos diarios. Sin embargo, en medio de esta redistribución del gasto, la higiene del hogar se mantiene como un núcleo intocable, abriendo paso a un consumidor mucho más analítico que busca rendir cada peso sin sacrificar calidad.

«El colombiano no está dispuesto a arriesgar la ropa, las vajillas o la desinfección de su hogar con opciones que no funcionan. Lo que estamos presenciando es la consolidación de un comprador inteligente, que compara precios y evalúa el rendimiento real por uso antes de llegar a la caja», explica Julio César Bonilla, Gerente de Ventas de Azul K. «La verdadera economía doméstica está en elegir productos que garanticen más lavados o limpiezas efectivas por cada peso invertido».

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Esta búsqueda de eficiencia no responde únicamente a un factor de precio, sino a una transformación radical en la forma en que viven los colombianos.

Los hogares unipersonales alcanzaron el 20,2% del total nacional, es decir, uno de cada cinco hogares, marcando un hito en la composición familiar que se refleja directamente en el diseño de los nuevos proyectos inmobiliarios. “La progresiva reducción de los metros cuadrados y la sustitución del tradicional lavadero de cemento por zonas de ropas compactas diseñadas exclusivamente para la máquina lavadora están acelerando la evolución del mercado, donde las presentaciones clásicas en barra se complementan cada vez más con soluciones líquidas, concentradas y multifuncionales. A este entorno espacial se suma el ritmo de vida actual, jóvenes profesionales que priorizan su desarrollo personal y buscan simplificar el aseo del hogar con productos ‘todo en uno’ que ahorren tiempo y dinero en una sola carga de lavado”, agrega Julio Bonilla.

Frente a un mercado donde el consumidor evalúa cada compra con lupa y exige que la innovación responda a sus hábitos reales, la categoría de aseo del hogar enfrenta el reto de desarrollar soluciones que combinen eficiencia, practicidad y accesibilidad. La transición hacia fórmulas biodegradables, formatos líquidos concentrados y productos multifuncionales responde a hogares que buscan optimizar tanto su tiempo como su presupuesto.

En este contexto, la industria nacional cuenta con la ventaja del conocimiento cercano de las dinámicas de consumo locales. Con cerca de 70 años de trayectoria en el país, Azul K ha acompañado esta evolución a través de una oferta que combina capacidad técnica, distribución regional y formatos pensados para las necesidades de los hogares colombianos, buscando entregar productos eficientes y accesibles en distintos canales de compra.

El cambio en los hábitos de consumo plantea así una nueva vara para las marcas de la categoría. Más que competir únicamente por precio, la oportunidad está en ofrecer soluciones cuyo rendimiento sea tangible para el consumidor, que se adapten a sus nuevas rutinas y que respondan de manera concreta a la necesidad de hacer rendir cada peso.

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